Como la guardia no fue mala y pude dormir por la noche (con alguna interrupción), nada más salir del hospital me dirigí al Rastro de Madrid.
Los que me conoceis, sabeis que para mi el Rastro es como Disneylandia para los niños. En anteriores visitas ya he puesto a prueba a más de un@ mirando los puestos (y remirando, y comparando, y comprando,...).
Hizo además un día buenísimo y mi idea se multiplicó de forma exponencial en la mente de los madrileños, así que aquello estaba de bote en bote.
Os dejo unas fotos para que os hagais una idea (Carmelo, la situación habría agotado tus
puntos-paciencia de todo un año).
Que gracioso el puesto de calzones patrióticos (consecuencia de la victoria de la selección, supongo). Como veis los tenderos no están muy contentos con Gallardón aunque había muchos carteles no me quedó claro el motivo de la protesta.
Y, por supuesto, compre varias cosas (hay que activar la economía). De hecho me gasté todo el dinero que llevaba en la cartera (no diré cuanto, pero tampoco os penseis que era una fortuna). Estas son mis adquisiciones:
Libros usados (un clásico de mis incursiones en los mercadillos), dos bolsos, incienso, regalitos,...Y a continuación os pongo unos broches artesanales
superbonitos por.....UN EURO!!!!Se califica de milagro el que sólo comprara tres.
Este de la chulapa es menos ponible pero me hizo gracia y queda de recuerdo de mi paso por Madrid.
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